Drácula (Netflix)

Una serie que toca al igual que varias películas, animes, videojuegos, libros etc. El tema del Conde Vampiro, sin embargo esta serie es un tanto “original” por no llamarla de otra manera.

La serie tiene un rotundo inicio con tambores y toda la fanfarrea que haría pensar a uno que se va a tratar de una historia que va a quedar en la memoria de las personas como algo agradable y con personajes entrañables, sin embargo esta misma comienza a ser desviada por la ideología de lo políticamente correcto, ya que eliminan a un personaje entrañable como es Abraham Van Helsing por una mujer que lleva el mismo apellido (en vez de inventarse otro personaje que le haga frente usurpan uno ya existente y le cambian el género), Van Helsing de esta adaptación tiene una gran personalidad y a su vez es sumamente culta y sabia, cosa que llama la atención y te atrae enseguida, sin embargo conforme pasan los tres maxi episodios (por que duran casi una hora y treinta minutos) su personalidad se va diluyendo hasta cerrar en una descendiente enfermiza y totalmente gris.

Drácula que es un cínico y poderoso vampiro, pasa a ser un hombre triste que su única maldición era un terror psicológico a la muerte, cosa que al final del ultimo episodio lo resuelve con un dialogo superfluo con Van Helsing y bebiendo su sangre enferma lo “mata” y los dos son abrazados por esa inexorable obscuridad que a ellos llega… digo hay otros personajes que son realmente irrelevantes y solo son conexos por que el guión asi lo desea, por ello no los mencinaré.

La historia se pierde en reflejos banales de critica social o existencialista, se diluye en lo pueril y termina siendo más de lo mismo, tristemente esta serie pudo haber sido más pero ahora es menos…