Últimamente he estado leyendo y observando que la violencia en México se esta justificando en una retórica demagógica que argumenta y lo hace correctamente que la violencia no tiene género… cosa que es cierto, sin embargo también utiliza la premisa de decir que “los buenos somos más” un tanto paradójica esta afirmación hecha por personas que asumo yo o son moralistas o faltas de criterio.
El argumentar que al menos en México los buenos son más que los malos parece ser jactanciosa, pretenciosa y absurda a todas luces, los buenos no somos más que los malos, la bondad y la maldad se diferencian por partes bastante subjetivas de un código moral y social establecido, que a resumidas cuentas depende mucho de la cosmovisión teo-social-religiosa-económica de un pueblo, decir esa aseveración es caer en infantilismos.
Los buenos no son más que los malos, sino para muestra un botón (y sé bien que muchas personas dirán que si los buenos estuvieran en el poder las cosas cambiarían, pero vuelvo a lo mismo ¿qué es ser bueno?), México es un país cubierto por desigualdades sociales, criminalidad, malos hábitos sociales y ecológicos, falta de educación moral, falta de respeto, falta de cultura entre muchas otras cosas; si los buenos son más que los malos ¿Por qué el país está como está? Sinceramente la respuesta es que todos hemos sido cómplices de los gobiernos y de las autoridades que nos han tocado, incluso Aristóteles podría respaldar mi veredicto con su frase de que “El pueblo tiene el gobierno que se merece”, y efectivamente es cierto, no tocaré el tema de AMLO, pero sí diré que si fuéramos más los buenos que los malos, entonces ¿cuál es la razón de tirar basura en las calles y contaminar el ecosistema en mayor medida?, ¿Cuál es el punto en dar mordidas y seguir fomentando la corrupción?, ¿Por qué tener relaciones fuera de la ley?, ¿Por qué hacemos uso de la violencia cada vez que podemos ejercerla?, ¿Por qué maltratamos animales?, ¿Por qué somos clasistas, xenofóbicos o racistas?, ¿Por qué destruimos mobiliarios o inmobiliarios?, ¿Por qué regateamos con los vendedores ambulantes pero pagamos la medida en los grandes establecimientos?, ¿Por qué buscamos sacar ventaja de todo pese a que podemos dañar a nuestro semejante?, las preguntas podrían seguir, y no, no se necesita asesina, o violar, robar o ser asaltante para ser mala persona, se necesita que sigamos repitiendo patrones de envidia, violencia, vileza, abusos de otra índole para marcarnos de esa forma.
Ya que si los buenos fuéramos más, entonces el país no seria una porquería, nos ayudaríamos unos a otros, no le robaríamos al indígena (odio esa palaba), no abusaríamos de nuestro poder o nuestra economía, tendríamos valor civil, respetaríamos las leyes y los códigos, no juzgaríamos aquello que es diferente a nosotros, no segregaríamos socialmente a las personas, en fin… solo basta salir a la calle para darse cuenta que aquellos que dicen que los buenos son más que los malos viven en una fantasía retorica que los exime de verse en el espejo, los deja impolutos de “pecado” y les limita de observar la cruda realidad de que todos somos coparticipes de esta gran guarrería de sociedad en la que nos desenvolvemos….